Instagram reduce las fotos de perfil a 320×320 y las recorta en círculo. Lo borroso viene de dos hábitos: subir una imagen diminuta que luego se amplía, o subir una gigante que el servidor reduce mal. Un cuadrado limpio de 720×720 con un enfoque ligero evita las dos cosas.
Mantén la cara o el logo dentro del círculo. Todo lo que quede en las esquinas del cuadrado se corta. Los fondos simples comprimen mejor que los recargados y se ven más limpios en tamaño miniatura, en los comentarios y en los mensajes directos, donde la foto es aún más pequeña.
Un consejo para marcas y negocios: si el logo tiene texto fino, mira el resultado a tamaño real en el teléfono antes de subirlo. A 320 px, un texto que en la computadora se leía bien puede volverse ilegible; a veces conviene usar solo el símbolo.
Y evita la captura de pantalla de una foto que ya está publicada en Instagram: es una imagen que ya pasó por la compresión de la app, y al subirla como foto de perfil le añades otra pasada. Busca el archivo original en la galería o pídeselo a quien hizo la foto.
Sobre el peso: el ajuste exporta por debajo de 500 KB, más que suficiente para un cuadrado de 720 px. Una foto de perfil no necesita más, porque Instagram la reduce a 320 px y la vuelve a codificar; los kilobytes extra no se convierten en más nitidez. Lo que importa es que el archivo llegue limpio, sin ampliaciones ni recortes hechos a toda prisa dentro de la app.